viernes, 10 de diciembre de 2010

España, esa gran mentira

¿Qué se te puede pasar por la cabeza cuando pasas de estar en la cima a estar en el punto de mira? La atleta Marta Domínguez debe tener la respuesta. Arrestada ayer tarde y liberada con cargos por la noche, se le imputan cargos de pertenencia a una red de suministro de sustancias dopantes y de blanqueo de dinero. Junto a ella, 13 personas más. Pero al caso.

La mancha que supone esto para el deporte español es cuanto menos, lamentable. Con casos así, España pasa de ser una potencia mundial a ser la vergüenza mundial. Sin embargo, el Secretario de Estado, Jaime Lissavetzky, afrima tranquilamente que la mancha del dopaje es solo del 1% de los deportistas españoles. Personalmente, creo que esa mancha es ya un borrón: Alejandro Valverde, Paquillo Fernández, Alberto García, Raúl Castaño, Pedro Vera, Alberto Contador...y ahora, Marta Domínguez. Su imagen queda dañada, sí. Va a pasar de ser oro mundialista en 3.000 obstáculos, doble plata mundialista y oro europeo en 5.000, a ser una sinvergüenza, con todas las letras. Una cosa es ser un tramposo y doparse, pero otra muy diferente es ser el 'camello' de otros. Eso es ser mala persona.

Muy probablemente, será el fin de la carrera de Domínguez, pues a sus 35 años, embarazada de 3 meses -para más inri-, quería descansar para preparar los Juegos Olímpicos de 2012. Cosa, que si la Justicia actúa como debe, no sucederá. Aunque en este país nunca se sabe... Afortunadamente, siempre quedarán los organismos internacionales. O eso espero.

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