La cosa es sencilla. En realidad, todo el mundo podría hacerlo. El quid de la cuestión es hacerse profesor de una carrera que está dando sus primeros pasos, si es con Plan Bolonia de por medio, mucho mejor. Amparad@ en el marco del Espacio Europeo de Enseñanza Superior, podrás delegar responsabilidades en los alumnos, escudarte en esas horas no presenciales que se deben cumplir para hostigar con actividades extra. Esta enseñanza, debe localizarse en una Universidad mediocre. Una vez se logra reunir estos ingredientes, el siguiente paso depende de cada uno. Tienes que ser majete, ir de guay y enrollado con tus alumnos, alardear un poco de tu profesionalidad, y sobre todo, sobre todo, tener mucha cara.
Pongamos que lo tenemos todo. Ahora, vayamos a la práctica. Tu asignatura debe ser la troncal o una de las troncales de toda la carrera. Eso te ayudará a que tus alumnos te recuerden inevitablemente. Y que tú, te puedas colgar todas las medallas que se te antojen. Divídete la asignatura en parte práctica y parte teórica. Ahora bien, compártela con otro profesor. Así, divides responsabilidades, darás menos clases y dado que tendrás puntos de vista que no coincidan con los de tu compañer@, putearéis mejor al alumnado. La clave de este punto versa en que cuando mandes trabajos que vayas a compartir con tu compañer@, no establezcáis criterios objetivos de calificación. Con ello os aseguráis un debate cuanto menos curioso a la hora de expresar vuestra opinión.
Por supuesto, las clases, aprovéchalas lo menos posible. Limítate a dar teoría y más teoría por un lado,que tú clase sea un ladrillo que no diga nada. Y por el otro, dedícate a mandar el mismo proceso durante todo el periodo. Eso sí, para final de cuatrimestre, mandad un proyecto técnico. Todos sabemos la complejidad de estos, más si no enseñas nada tan apenas. Cuando llegue la hora de la corrección, podrás exigir todo lo que quieras. Sacarás punta a culaquier matiz tonto y muy pocas veces alabarás completamente el trabajo del alumno. Y si lo haces, ya tienes a tu compañer@ para dar cera.
No quepa ninguna duda de que no es el único trabajo que se debe mandar. Tienes que mandar tropecientos. Mantén al alumno ocupado. No lo motives, ni con tu actitud, ni con los trabajos a realizar. Total, ¿para qué? ¡Qué más dará matar el gusanillo de una profesión tan vocacional! Todos estos trabajos. la mayoría tan aburridos como poco docentes, se les deben acumular al final. ¿Por qué? Todo obedece al principio de profesionalidad. Pero no olvides que tú puedes marcharte sin más. Cómo y cuándo quieras. Eres la autoridad.
Sigue jugando con la motivación de los alumnos, que se note quién manda. Ofréceles proyectos que les motiven, que sean entretenidos y que les ayuden para su formación. No debes olvidar que para ti ha de ser un juego. Algo más que engorde tu currículo. Por tanto, tómatelo con calma. Exígeles que tengan 'x' tarea hecha para tal día, y pásate a buscarla cuando te salga de las zonas nobles.
Con todas estas premisas podrás vilipendiar y marear a tu antojo. No te preocupe que tus "queridos alumnos" puedan ejercer agravio comparativo con las demás asignaturas que están menos relacionadas con la carrera. Juega con la carrera, con la formación, con la nota y con la ilusión de la gente. A fin de cuentas, tú eres el jefe.