domingo, 30 de octubre de 2011

Algarabía y Letras

Tras tres años, nada cambia. Ese podía ser el resumen del periplo que hasta el momento, un servidor lleva en la Universidad de Zaragoza. Entré en la Facultad de Filosofía y Letras hace tres septiembres, y desde aquella vez, nada ha cambiado mi parecer. No sé cómo un edificio así puede mantenerse en pie. De apariencia sucia, vieja y sombría, Filosofía y Letras, junto con Ciencias, pasa por ser la facultad más antigua de la capital aragonesa. ¿La diferencia? Una ha sabido acometer las reformas necesarias con el paso del tiempo; la otra, desde luego, no.

En esta situación y con la creación de nuevas titulaciones y la consiguiente búsqueda de espacios donde ubicar las aulas para esas carreras, Filosofía y Letras se ha visto obligada a hacer malabarismos a la hora de encontrar emplazamientos para que la actividad docente se lleve a cabo. Las prisas y la falta de medios -consciente o inconsciente-, ha hecho el resto. En esta tesitura, no es de extrañar que en tiempos de fuertes lluvias, aulas y despachos de profesores se inunden dejando totalmente inservibles, al menos temporalmente, esas dependencias.

Tampoco es de extrañar que los alumnos de diversas titulaciones anden mareados de edificio en edificio para poder dar sus clases. Si es que las dan, porque en numerosos casos no tienen profesores. Pero ese es otro tema. Lo último, y absolutamente vergonzoso, es que en medio de un proceso de cambios que darán paso a una más que lenta reforma de la facultad allá por 2015, el techo de un aula (Inf VII) que se había habilitado como tal en los últimos meses, se desprenda. Afortunadamente sin que hubiese que lamentar daños personales. El profesor anduvo listo y atento y se adelantó a tan penoso acontecimiento. Cuando se buscan responsables, todo el mundo se limpia las manos y te remite al escalafón inmediatamente por encima de él, haciendo inútil cualquier intento por solucionar tan desastrosa y lamentable situación.

Mientras tanto, uno no sabe adónde va a parar el dinero de su matrícula, mientras tiene que ver, con envidia, ya no se sabe si sana o no, como el resto de facultades van realizando sus reformas. Esta es la vida de un estudiante de Filosofía y Letras, el vivir sin saber qué le puede pasar mañana.

viernes, 21 de octubre de 2011

Recelo e incertidumbre


ETA abandona la actividad armada. Ese era el titular de ayer en lo que a actualidad nacional se refiere. No cabe duda alguna de que la noticia supone una victoria para la democracia. Y diría histórica, pero no me atrevo, al menos aún. Y es que desde la creación de la banda terrorista como escisión del PNV a finales de los años 50, tres han sido los anuncios del cese de su actividad. Esperemos que como dice el refrán, a la tercera, vaya la vencida.
No obstante, pese al fervor y alegría generalizada en toda España, a mí me es imposible desprenderme de cierto sentimiento de recelo. No se puede obviar que se está hablando de terroristas, personas que han matado a más de 829 personas y que han hecho sufrir a tantas otras familias. Tampoco se debe olvidar que, como ya queda apuntado, han roto su palabra en dos ocasiones. No podemos olvidar que pese al cese de la actividad armada todavía quedan terroristas en las calles, que no se han entregado las armas y que nadie se ha retractado de lo hecho ni ha pedido perdón a las víctimas. Sí, nadie.

Si se confirma este hecho, precedido por la tan polémica Conferencia de Paz de San Sebastián, tanto España como sobre todo el País Vasco habrán dado un paso adelante en la democracia. Supondrá un crecimiento importante para una democracia tan joven como la nuestra. Una barrera que se queda atrás. España debe caminar hacia delante, pero como muy bien apuntó Zapatero, sin olvidar. Sin dejar en el olvido a estas personas que han supuesto tan escabroso escalón para el progreso y la libertad. Sin olvidar, por supuesto, tampoco nombres como los de Joseba Pagazaurtundua, Luis Carrero Blanco, Dolores González Catarain, Manuel Giménez Abad, Fernando Buesa, Miguel Ángel Blanco o José Antonio Ortega Lara, entre muchos otros. Todos ellos deben servir para construir una nueva época fuera del terror, en la que España y Euskadi puedan vivir en paz, ser libres para tomar sus propias decisiones y mirar al futuro con esperanza e ilusión.

Desde lo más profundo del corazón, ojalá los #AgurETA y #AdiósETA sean una realidad. Una realidad que perdure para siempre. Hasta entonces, para mí, impera esa necesidad de ser cauto y aguardar con calma, y sobre todo, con esperanza.

viernes, 14 de octubre de 2011

Un ángel que se fue volando en madrugada


Hay ciertas ocasiones en la vida en las que uno no sabe cómo actuar. Hoy, 14 de octubre de 2011 es uno de esos días. Días en los que amaneces con la noticia de que dos jóvenes de 19 a 21 años han perdido la vida trágicamente. Hasta ahí, dentro de la tragedia que supone, uno queda, cuanto menos, chafado, pero irremediablemente se ve como algo ajeno. Todo cambia cuando descubres que uno de esos maltrechos cuerpos es el de un compañero, el de un amigo.

Si uno conoce Álex es imposible no quedar sorprendido por su sencillez. Algo difícil en un chico de 19 años. Cualquier calificativo quedará, seguro, corto para hacerle una semblanza. Tuve la tremenda suerte de conocerlo en, lo que sin duda alguna era una de sus mayores pasiones, el mundo del fútbol. Y me atrevo, sin duda alguna, a decir que si compartías vestuario con él, llegabas a valorar sin problema alguno sus inmensas cualidades. Ahí, en el campo demuestra cómo es. Todo un luchador, dando el todo por el todo, enfadándose como el que más si algo no salía bien, apoyándote a ti en cada fallo. Una vez en el vestuario cambia de registro sin perder un ápice de grandeza. Todo ese vigor y fuerza quedan atrás para que salgan a la luz las mejores cualidades de un chaval brillante: amable, modesto, divertido, risueño...
Por todo esto es más difícil de entender el terrible suceso de ayer. ¿Bajo qué circunstancias puede aparecer un chico de 19 años en la A-2, aparentemente solo y habiendo abandonado a sus amigos? Y sobre todo, ¿por qué? Esa es la pregunta más recurrente en la mente de todos. ¿Por qué se fue solo? ¿Por qué le tuvo que pasar a él? ¿Por qué tuvo que dejarnos?

Hay que seguir. Pasadas las horas a uno no le queda más remedio que aceptarlo, intentarlo al menos. Donde quiera que esté, seguro que no querría que su gente estuviese triste. Álex te levantaría la cabeza y con sus palmadas y abrazos ,ás sinceros te daría ánimos para seguir adelante. Lo sé.
No obstante es difícil conllevar un dolor así. Cuanto menos, escuece bien dentro. Y en ocasiones, cuanto más piensas en él y en los momentos que afortunadamente tuviste el inmenso privilegio de compartir a su lado, ese dolor se hace tremendamente grande. Tan grande como la dimensión de su presencia entre nosotros.
Este texto está escrito en presente por eso mismo, porque donde quiera que esté, Álex está aquí, con cada uno de nosotros.
Alzando la vista al cielo y esbozando una sonrisa, solo queda decirte:
¡Hasta siempre, compañero! Nos veremos, dalo por hecho.


viernes, 7 de octubre de 2011

La satisfacción de los "trabajos" bien hechos


Así se fue Steve Jobs, el hombre de las más de 317 patentes, el Leonardo da Vinci de los siglos XX-XXI. A los 56 años, un cáncer de páncreas que tiempo atrás creía erradicado de su cuerpo, se llevó al cofundador de la empresa que desde este verano registra la mayor capitalización del mundo.

Nadie, ni siquiera él, podía imaginar en 1976 que la empresa que creó junto a su amigo y tocayo Steve Wozniak fuese a alcanzar semejantes niveles de éxito. Sin embargo no todo sería un camino de rosas para él, cuando paradójicamente, en el año 1985 fue despedido de la compañía que había creado un año después de sacar al mercado el Macintosh 128K. Lejos de suponer un palo irreparable, a sus 30 años de edad, esto le sirvió para reinventarse a sí mismo y seguir creando. Surge así el NeXT Computer, que se comercializa junto al sistema operativo y parte del software de usuario. No era suficiente para el californiano, que a partir de una empresa subsidiaria, The Graphics Group, se transformó en sus manos en Pixar y revolucionó el mundo de la animación con el lanzamiento de la que, quizá es la mejor película de dibujos animados, Toy Story, a la que siguieron otras como Monstruos SA, Wall-E o Up!.

Caprichos del destino, este hizo que Pixar pasase a formar parte de Apple, con lo que Jobs iniciaba una segunda aventura en la empresa que había creado. Llegaron así el iPod, el iTunes, los sucesivos iPhones y una larga lista de inventos que como Lisa, Reed, Erin y Eve han quedado huérfanos de manera prematura.

Hasta siempre a un hombre que no solo nos dejó un impresionante legado, sino también su particular manera de ver la vida y la inquietante cuestión de qué sucederá ahora en los desamparados mundos de la electrónica y el entretenimiento. Hasta siempre a un hombre que se fue con la satisfacción del trabajo bien hecho. Hasta siempre a un hombre que, seguramente, recordemos y valoremos más conforme pasen los años y seamos conscientes de la herencia que nos ha dejado. Hasta siempre, Steve Jobs.