domingo, 3 de junio de 2012

Viernes 13

Tan solo quedan 1.8 segundos para el final del partido. Una victoria de los Knicks suponía un 3 a 0 en la eliminatoria y una eliminación casi segura para unos Bulls que, pese a acusar la ausencia de Jordan, habían logrado meterse en las semifinales de la Conferencia Este tras lograr un récord de 55-27.
Patrick Ewing, estrella de los neoyorkinos había obligado a pedir tiempo muerto a Phil Jackson al poner el 102-102 en el marcador. Mientras el jamaicano era felicitado y agasajado por sus compañeros de camino al banquillo, un errático Scottie Pippen se dirigía cabizbajo hacia el opuesto. En la noche de un viernes 13 de mayo su actuación parecía salida de una pesadilla. Una pesadilla que se consumó cuando Jackson, en la confección de la última posesión, renunció a que su jefe de filas se jugase el tiro definitivo. Un tiro que, para más inri, el entrenador de los Bulls confiaba a un novato. Toni Kukoc.


Sin duda, Pippen, herido en su orgullo, no confiaba en el croata y ante tal decisión técnica decidió no tomar parte del desenlace del encuentro. Simplemente se sentó al final del banco y esperó a que se sucedieran los hechos. Tal vez Pippen pasaba por alto muchas cosas. Seguramente ignoraba por completo que Kukoc había dominado Europa. El de Split, formó parte de aquel maravilloso conjunto de la Jugoplastika de los Radja, Perasovic, Tabak, Savic y compañía, con la que ganó cuatro ligas consecutivas (88, 89, 90, 91), dos copas (90, 91) y tres Euroligas (89, 90 y 91) -además de ser el MVP de la competición en las dos últimas y en el 93-. También militó antes de dar el salto a la NBA en la Benetton de Treviso, donde consiguió otra liga (92) y una copa más (93). No obstante, el talento y el pertenecer a la mejor generación balcánica de siempre le permitió disfrutar de las mieles del éxito también en el plano internacional. 
Aquella mítica selección de Yugoslavia comenzó a gestarse con el bronce europeo de Grecia 87. Después, el éxito fulgurante y el dominio abrumador que suponen dos oros europeos (Yugoslavia 89 e Italia 91), el oro mundial de Argentina 90 -galarodnado también con el MVP- y las dos platas olímpicas de Seúl 88 y Barcelona 92, las cuales Pippen debió obviar en aquel momento. Pese a que  en Barcelona, Croacia dio la cara durante gran parte del partido al mejor equipo de baloncesto jamás habido.

El juego iba a reiniciarse en el Chicago Stadium. En la media pista y con los jugadores dispuestos en la parte alta de la zona, el árbitro cede el balón a Pete Myers. Los jugadores de los Bulls inician una serie de cortes y bloqueos. Myers, tras varios amagos de saque lanza un balón bombeado que encuentra a Kukoc en la cabeza de la bombilla. El croata gira sobre sí mismo y en suspensión. La bocina suena y los aficionados, jugadores y el cuerpo técnico de los de Chicago se unen en un estallido de euforia cuyo protagonista es un 'rookie' europeo abrazado por sus compañeros y perseguido por la prensa. Un 'rookie' que tras lograr reinar en Europa, reinaría en la NBA. Ningún foco se centró en Scottie Pippen. Los Bulls perderían aquella eliminatoria por 4-3. No importaba, la mejor liga del mundo daba la bienvenida a Toni Kukoc, aka "The Waiter".

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