Como siempre, y demostrando la calidad política de España, hemos podido ver esta mañana otro nuevo viso de conflicto PSOE-PP. Esta vez, la causa es la implantación en el Senado de aparatos de traducción simultánea para que los diferentes grupos políticos puedan expresarse en las lenguas de sus respectivas comunidades.
Me declaro un defensor de la diversidad cultural, pero en este caso cabe preguntarse el porqué ahora. Es cierto que el Senado es la cámara de representación autonómica en la que cada senador defiende los intereses de sus respectivas autonomías, y el idioma, está claro, es uno de estos puntos a defender como elemento distintivo. Como era, es y seguirá siendo lógico, esta medida no se trasladará al Congreso.
Dicho esto, si es una cámara de representación territorial, también es una cámara de consenso, en la cual se han de tomar decisiones que afectan al grueso de la población. En ese sentido, se debería facilitar la comunicación entre partidos -como si no fuese complicado de por sí-, y esta medida, sería totalmente banal, ya que todos tenemos una lengua común.
En cualquier caso, y poniendo que fuese lícito por la protección de las demás lenguas cooficiales, ¿no se podría haber esperado a que la situación económica fuese mejor? ¿Tanta necesidad había en estos momentos tras 32 años de Constitución en los que ya se estipulaba la existencia de otras lenguas oficiales? Informo de que el sistema en cuestión cuesta 12.000 euros por sesión, lo que hace un montante de 350.000 euros anuales. ¿Dónde está la crisis? Perdón, tras este soliloquio personal se me olvidaba que hablaba de políticos.
Opinen ustedes. A estas alturas uno ya no sabe qué pensar.
Me declaro un defensor de la diversidad cultural, pero en este caso cabe preguntarse el porqué ahora. Es cierto que el Senado es la cámara de representación autonómica en la que cada senador defiende los intereses de sus respectivas autonomías, y el idioma, está claro, es uno de estos puntos a defender como elemento distintivo. Como era, es y seguirá siendo lógico, esta medida no se trasladará al Congreso.
Dicho esto, si es una cámara de representación territorial, también es una cámara de consenso, en la cual se han de tomar decisiones que afectan al grueso de la población. En ese sentido, se debería facilitar la comunicación entre partidos -como si no fuese complicado de por sí-, y esta medida, sería totalmente banal, ya que todos tenemos una lengua común.
En cualquier caso, y poniendo que fuese lícito por la protección de las demás lenguas cooficiales, ¿no se podría haber esperado a que la situación económica fuese mejor? ¿Tanta necesidad había en estos momentos tras 32 años de Constitución en los que ya se estipulaba la existencia de otras lenguas oficiales? Informo de que el sistema en cuestión cuesta 12.000 euros por sesión, lo que hace un montante de 350.000 euros anuales. ¿Dónde está la crisis? Perdón, tras este soliloquio personal se me olvidaba que hablaba de políticos.
Opinen ustedes. A estas alturas uno ya no sabe qué pensar.
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