viernes, 7 de octubre de 2011

La satisfacción de los "trabajos" bien hechos


Así se fue Steve Jobs, el hombre de las más de 317 patentes, el Leonardo da Vinci de los siglos XX-XXI. A los 56 años, un cáncer de páncreas que tiempo atrás creía erradicado de su cuerpo, se llevó al cofundador de la empresa que desde este verano registra la mayor capitalización del mundo.

Nadie, ni siquiera él, podía imaginar en 1976 que la empresa que creó junto a su amigo y tocayo Steve Wozniak fuese a alcanzar semejantes niveles de éxito. Sin embargo no todo sería un camino de rosas para él, cuando paradójicamente, en el año 1985 fue despedido de la compañía que había creado un año después de sacar al mercado el Macintosh 128K. Lejos de suponer un palo irreparable, a sus 30 años de edad, esto le sirvió para reinventarse a sí mismo y seguir creando. Surge así el NeXT Computer, que se comercializa junto al sistema operativo y parte del software de usuario. No era suficiente para el californiano, que a partir de una empresa subsidiaria, The Graphics Group, se transformó en sus manos en Pixar y revolucionó el mundo de la animación con el lanzamiento de la que, quizá es la mejor película de dibujos animados, Toy Story, a la que siguieron otras como Monstruos SA, Wall-E o Up!.

Caprichos del destino, este hizo que Pixar pasase a formar parte de Apple, con lo que Jobs iniciaba una segunda aventura en la empresa que había creado. Llegaron así el iPod, el iTunes, los sucesivos iPhones y una larga lista de inventos que como Lisa, Reed, Erin y Eve han quedado huérfanos de manera prematura.

Hasta siempre a un hombre que no solo nos dejó un impresionante legado, sino también su particular manera de ver la vida y la inquietante cuestión de qué sucederá ahora en los desamparados mundos de la electrónica y el entretenimiento. Hasta siempre a un hombre que se fue con la satisfacción del trabajo bien hecho. Hasta siempre a un hombre que, seguramente, recordemos y valoremos más conforme pasen los años y seamos conscientes de la herencia que nos ha dejado. Hasta siempre, Steve Jobs.

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